Hace casi diez años compré un NAS WD My Cloud de 3 TB de 2.ª generación. Para quien no sepa lo que es, es un dispositivo de Western Digital que te permite compartir en red un disco duro, e incluso utilizarlo desde fuera de casa a través de internet. De ese modo, te da la opción de montar tu propia nube.

Durante un tiempo lo utilicé como almacén de datos en general, pero en los últimos años lo he utilizado más bien como servidor multimedia, para poder ver vídeos en la televisión sin tener que andar enchufando y desenchufando pendrives.
El caso es que empezó a hacer cosas raras a la hora de copiar archivos (se quedaba pillado, dejaba de responder su aplicación de gestión…) y, al hacerle un test que ofrece, descubrí que el disco duro empezaba a fallar, y la recomendación era reemplazarlo. La luz led que incorpora pasó de azul a roja.
El problema
Al parecer, pese a que la aplicación recomienda reemplazar la unidad de disco, Western Digital no proporciona ninguna herramienta para hacerlo. El disco está particionado de una forma concreta y algunas de sus particiones contienen datos de la aplicación web que permite gestionar el NAS. Además, Western Digital no ofrece ninguna aplicación que permita preparar automaticamente un disco nuevo.
El dispositivo incluye un botón de Reset que permite, tras una pulsación corta, restablecer los datos de acceso y, tras una pulsación larga, borrar todo y restablecer el dispositivo de fábrica. Por desgracia, este restablecimiento no incluye particionar y formatear el disco duro, cosa que hubiera sido ideal.
Estuve investigando y en los foros de Western Digital había usuarios que daban soluciones caseras para poder hacer el cambio de disco e incluso aprovechar para reemplazarlo por uno de mayor capacidad. Estas soluciones consistían en ejecutar scripts que generaban las particiones, o volcar imágenes de las particiones al disco. Es importante apreciar que estas imágenes no son oficiales, de modo que existe el riesgo de que hayan sido manipuladas con algún tipo de malware.
En vista de que el reemplazo, si efectivamente estaba roto, era posible, decidí sacarle el disco, ver si podía repararlo y, si no había solución, reemplazarlo.
Diagnosticando el problema
El primer paso consistió en averiguar cómo acceder al disco… y puedo decir que no es fácil. La carcasa está cerrada a presión con pestañas, y es complicado quitarla sin partirlas. Dejo a continuación el vídeo que seguí para poder desmontarlo:
Una vez tuve acceso al disco duro, lo conecté a mi ordenador mediante una estación de acoplamiento (yo la llamo cuna) que permite conectar unidades IDE, SATA, tarjetas de memoria… mediante USB.
Al conectarlo descubrí aliviado con el comando lsblk (actualmente uso Ubuntu) que el disco duro era reconocido correctamente. Después use fdisk para comprobar que las particiones seguían siendo legibles, e identificar la que contenía los datos.

A continuación usé smartctl para comprobar el estado del disco. Este comando te permite interactuar con el sistema S.M.A.R.T. (Self-Monitoring, Analysis, and Reporting Technology, Tecnología de Auto-Monitorización, Análisis y Reporte) del disco duro. Para quien no lo conozca, es un sistema de monitoreo interno que analiza la salud del disco duro para advertirte antes de que falle, y así evitar que pierdas tus archivos. Lo integran casi todas las unidades de almacenamiento.
La salida del comando devolvía que no había errores graves, pero que había un sector pendiente, lo que quiere decir que el disco ha detectado una zona de su superficie que falló al intentar leer o escribir datos, por lo que ha quedado en «lista de espera» para ser revisada. Mala señal, la reparación se va complicando. Además, el comando indicaba que llevaba 51.425 horas encendido, casi seis años de funcionamiento continuo, por lo cual no era raro que el disco empezara a fallar.
Seguidamente monté la partición de datos en modo de sólo lectura (importante para modificar el disco lo menos posible, vaya que cada operación de escritura lo degrade) y comprobé que podía acceder a los datos y se leían correctamente. Con el comando e2fsck (era una partición ext4, el dispositivo internamente usaba GNU/Linux) hice un chequeo de la partición de datos y encontré que el sistema de archivos tenía errores. Es importante señalar que el comando lo ejecuté con el flag -n para que no realizara ninguna modificación.
Tratando de reparar el disco
Visto lo visto, hice una copia de los archivos importantes que contenía el disco, monté la partición esta vez con posibilidad de escritura y usé e2fsck en la partición de datos para que corrigiera todos los problemas.
El comando e2fsck corrigió todos los fallos, pero al revisar otra vez con smartctl el estado del disco me devolvió que ahora había dos sectores pendientes. Comprobé el resto de particiones (había otra con errores) y los solucioné, y por suerte no había más sectores pendientes.
Volví a colocar el disco en el NAS y lo inicié. Todo respondía bien pero al usarlo un poco volvía a fallar, de modo que lo desmonté y con el comando rsync, que sirve para sincronizar archivos y directorios, hice una copia de todos los archivos que contenía la partición de datos. Algunos archivos se quedaban pillados, de modo que reiniciaba la operación indicando que los excluyera. Por suerte fueron pocos.
El reemplazo
Las unidades de almacenamiento han subido mucho de precio con el auge de la IA, pero por suerte encontré un disco duro WD NAS de 6 TB «casi nuevo» un 30 % más barato que al precio actual.
No me gusta comprar discos de segunda mano, pero los productos «casi nuevos» de Amazon muchas veces son artículos sin usar, cuyo embalaje viene dañado, o tienen muy poco uso.
Como estaba un poco escamado, lo primero que hice al conectarlo fue usar smartctl para comprobar su estado. El disco estaba bien, y las horas de uso eran algo más de 50, lo cual no llega a 3 días. Estos datos son complicados de falsear, de modo que parece que he tenido suerte con la oferta.
Mi primera opción fue usar Clonezilla para clonar el disco duro antiguo en el nuevo, pero la copia fallaba al haber problemas en la partición.
El siguiente intento consistió en seguir los pasos de las guías que encontré en los foros de WD (volcar imágenes con dd, crear particiones y usar scripts para rellenarlas…), pero al conectar el disco al NAS la luz LED volvía a ponerse roja, y la aplicación de gestión no cargaba.
Por suerte, tenía el disco original y el resto de particiones estaban accesibles, de modo que el plan cambió a:
- Comprobar que las particiones coincidieran (la de datos la aumenté para poder utilizar los 6 TB)
- Copiar los archivos de cada partición (excepto la de datos, que la dejé prácticamente vacía) de un disco a otro. La primera partición estaba configurada como miembro de un RAID, de modo que había que procurar mantener la configuración.
- Una vez estuviera todo copiado, conectar el disco al NAS e iniciar.
Al conectar el disco, el NAS por fin inició de forma normal y, a través de la aplicación de gestión, me permitió configurar correctamente el RAID y utilizar el disco de forma normal.
Conclusión
De esta experiencia me quedo con dos cosas.
Debería ser más sencillo
Me parece fatal que Western Digital recomiende reemplazar el disco, pero que no ofrezca una forma sencilla de hacerlo. La opción de pulsación larga del botón de reset bien podría formatear el disco e instalar el software necesario para que el NAS pueda operar. Supongo que la idea será no propiciar que un usuario, en lugar de comprar el NAS con mayor capacidad, se compre el NAS más básico y un disco grande aparte.
Volatilidad del contenido digital
Finalmente ha habido cuatro videos que no he podido rescatar del disco dañado porque al hacer la copia con rsync se quedaba pillado. Son archivos que han caido en los sectores defectuosos.
He tenido la suerte de que son vídeos de cursos de internet que he podido volver a descargar, pero hay ocasiones en las que no es así. Internet y las páginas web no son para siempre, llevo muchos años navegando (surfeando la web como se decía antiguamente) y ya me ha pasado varias veces que me ha venido a la mente un vídeo, una canción, una tira cómica… y me encuentro con que el autor borró su cuenta, el contenido ya no está disponible, o que la propia página web ya no existe.
Es cierto que existe archive.org, una página que va visitando webs y haciendo copias de ellas, pero puede pasar que del contenido que nos interesa no haya hecho copia, especialmente si el archivo es voluminoso.
Si hay algún video, imagen, sonido… que encontréis muy útil, interesante, y queréis poder volver a reproducirlo más adelante, mi recomendación si tenéis espacio y la licencia lo permite es que guardéis una copia.
Uso de la IA
A la hora de ejecutar los comandos, no recordaba bien las opciones disponibles y pregunté a ChatGPT. A partir de ahí, la IA me estuvo aconsejando sobre los pasos a seguir, los comandos a utilizar…
Uno no se puede dejar llevar por la IA: cuando le preguntaba por cómo continuar, no me ofrecía soluciones que sabía que existían (y que en ocasiones me interesaban más que las que me proponía) y, en algunos casos, al preguntar dos veces por «su opinión» acerca de cómo proseguir, la recomendación obtenida era distinta.
Sin embargo, he aprendido mucho de la experiencia (y me lo he pasado genial) porque ha sido como trabajar con un experto, a quien he podido preguntar constantemente. He podido consultar las diferencias entre dos maneras de hacer lo mismo, saber cuál es la más conveniente, por qué usar una flag concreta en un comando… También me ha ayudado a analizar las salidas de los comandos, y me ha descubierto otras formas de resolver el problema.
La IA es una herramienta de aprendizaje como nunca antes se ha visto, pero para aprender debemos asegurarnos de entender lo que estamos haciendo, y preguntarle las dudas que nos vayan surgiendo, o lo que no entendamos de lo que nos va respondiendo. Si simplemente nos limitamos a seguir sus instrucciones, copiando y pegando comandos y sus salidas sin pararnos a pensar en lo que está pasando, conseguiremos resolver el problema, sí, pero seguramente daremos muchas vueltas (a mí me proponía hacer una comprobación a fondo que tardaba unas 12 horas, cuando era evidente que el disco estaba estropeado) y lo peor, no habremos crecido nada.
